Los cambios que intentaron los dos entrenadores no le dieron el resultado esperado, y de esa manera el espectáculo se fue desluciendo a medida que se acercaba el final.
La fórmula futbolÃstica de River es conocida, desde que Marcelo Gallardo se encuentra al mando del plantel. El traslado de la pelota a partir de triangulaciones entre sus jugadores, con pases rápidos y precisos, para generar el desequilibrio y el adelantamiento en el campo, suele ser el sello caracterÃstico del equipo.
La curiosidad de este ciclo se centra en lo difÃcil que se le hace a River imponer su estilo en los torneos locales, de los cuales no ha podido obtener ninguno. Las definiciones directas con un adversario son su fuerte, pero en los certámenes extensos no. El que tuvo más a su alcance fue la Superliga del año pasado, que terminó ganando Boca en la última fecha.
El nivel que River exhibió ante Racing estuvo muy lejos del que ofreció el 4 de marzo pasado en Santiago del Estero, cuando lo goleó sin inconvenientes en la final de la Supercopa Argentina. Si bien intentó y buscó permanentemente tener la iniciativa del juego, no pudo plasmar superioridad sobre el conjunto de Avellaneda.